El sol sin empates ni derrotas
- Eric García Valladares
- 22 dic 2024
- 4 Min. de lectura

“El hombre no vive en un universo puramente físico. También vive en un universo simbólico” (Ernst Cassirer). Nosotros vemos primero la representación de las cosas asociadas a una emoción particular y después entendemos lo que realmente son esas cosas. Cuando te encuentras a alguien en la calle que hace mucho no veías, lo primero que se manifiesta en ti es la emoción de ver a esa persona, ya sea que te alegres de verla o te frustres de haberla encontrado. Incluso puede tener ese efecto de alegría o disgusto sin que recuerdes de donde la conoces. Imagina que te encuentras a alguien y te saluda, incluso por tu nombre, y se sonríen, se estrechan la mano, se despiden desando lo mejor del mundo el uno para el otro y mientras la persona se aleja y tu sonrisa se empieza a desdibujar, te preguntas ¡¿De dónde lo conozco?! Y es probable que la persona te haya confundido, pero que bien te hizo sentir en ese momento. Otra de las probabilidades es que realmente te conozca y que el recuerdo grato de los días en que compartieron un tiempo, haya sido tan genial que representas a alguien digno de confianza que merece ser reconocido. Y aquí vamos por la vida asociando cosas. Nuestro cerebro es un verdadero profesional en encontrar patrones que, asociados a la interpretación que le damos a las cosas, personas, ideas, e incluso hechos concretos, nos produce emociones de todo tipo para transitar en esta atribulada vida.
La navidad ha sido una fecha que nos invita a acercarnos a la familia y olvidar (aunque no siempre perdonar) desdenes y sinsabores. Es un simbolismo de unión, fraternidad, indulgencia y otros elementos que nos exhorta a convivir en armonía. Pero no siempre ha sido así.
Hace muchos años (217 a. C.), los romanos que habían sido derrotados en una batalla contra los cartagineses, celebraron una fiesta en honor al dios Saturno para elevar la moral de sus guerreros y mantuvieron esas celebraciones por muchos años más. Esas fiestas llamadas Las Saturnales se celebraban del 17 al 23 de diciembre para coincidir con el solsticio de invierno, ya que los días se tornan cada vez con menos luz y con noches más largas, así que celebraban la victoria del sol ante la oscuridad. Además, Saturno era el dios de la agricultura, era tiempo de la cosecha, de recoger y disfrutar el fruto de su trabajo. Recordemos que Saturno era el equivalente al titán griego Cronos (el tiempo) y aclamabanla culminación de un año más. Así que celebraban al sol invicto, a la abundancia y al final de un periodo de tiempo. Cuando la religión católica se hace presente en Europa, el Papa Julio I fija la fecha de nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre, independientemente de la fecha que se tenía calculada (primavera al parecer), para hacer coincidir esas fiestas saturnales con la peregrinación de la sagrada familia y hacer las ahora tradicionales posadas navideñas. Esto dio a las fiestas un carácter más solemne y dejaron la celebración carnavalesca para recibir el año nuevo.
Por otra parte, hace aproximadamente unos 125 años, la empresa Coca Cola empezó a darse cuenta que su bebida era consumida en primavera, verano y un poco menos en otoño, pero no era consumida en invierno, así que se dieron a la tarea de encontrar una estrategia que le permitiera asociar su brebaje con la navidad. Para los católicos la festividad más importante era la semana santa donde Jesús muere y resucita, lo cuál es el misterio más grande. Así que los empresarios se esforzaron para que la gente volteara a ver la navidad como un hecho muy relevante; tomaron la idea de San Nicolás, un santo que era bien conocido por dar regalos, y lo vistieron con los colores rojo y blanco, que representaban la marca (por eso es canoso y con chapitas rojas) y de esta forma lograron que los consumidores asociaran la imagen de una persona que les da regalos y toma su refresco favorito en Navidad.
A estas alturas, podemos ver como la victoria del sol sobre las tinieblas ha quedado relegada. Los símbolos se modifican, se adaptan, se globalizan y se comercializan.
La concentración de las familias en un ambiente de celebración de vida, de limar asperezas, de consolidar vínculos, de intercambiar obsequios, de ofrecer apoyo y de actualización de chismes vecinales será siempre una ocasión muy importante.
Deseo que estas fiestas, le permitan a mi media docena de lectores, renovar su confianza en la humanidad, celebrar que la luz y la esperanza se hacen presentes para abatir sus pensamientos oscuros, para asimilar sus derrotas más dolorosas, para proteger con mayor ahínco sus sueños y para convertirse en una mejor versión de sí mismos. El sol no es hermoso por su grandeza o por su brillo, ya que en días nublados no parece tan grande ni tan brillante, pero el sol es hermoso porque funciona. Porque no pueden derrotarlo, porque siempre dará energía aún y cuando no esté a la vistay así es tu presencia en la vida de quienes amas. Tú eres un sol que siempre estará para dar calor y bienestar a tus seres queridos. Como un sol invicto, sin empates ni derrotas.
Comments