La Pérdida de la Paciencia en la Era de lo Express
- Liliana Cecilia Peraza Arias
- 5 feb 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 feb 2024
Apenas una década atrás, los conductores desaceleraban al ver un peatón; se tenía un entendimiento grupal del civismo. Dar el paso a otro vehículo si se iba a incorporar a un carril, la regla de los 3 segundos posteriores a la luz verde porque nunca faltaba el que se pasaba el alto a toda velocidad desde la luz amarilla, respetar al que está guardando sus cosas en la fila delante de nosotros en vez de empujarlo porque ya queremos pasar o inclusive tomarse el tiempo de leer un mensaje de más de cinco líneas o escuchar un audio a velocidad normal. Estas conductas obvias y comunes formaban parte de nuestra educación y el respeto hacia los demás.
Querido lector, es un placer para mí regresar a este espacio de tinta y papel con un tema que he seleccionado por la impresión monumental que me ha causado el haberla observado y que considero que, si bien debemos avanzar como sociedad regida por horarios estrechos, medios tecnológicos y una vida fugaz, nunca debemos perder nuestros valores en esa carrera.
Comencemos definiendo rápidamente el concepto de paciencia: la Real Academia Española lo define como la capacidad de soportar o padecer algo sin alterarse; es decir, es la virtud adquirida del ser humano de tolerar y sobrellevar contratiempos y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Y ojo que he dicho adquirida, porque la paciencia no es innata para las personas, es un ejercicio de virtud que comienza desde nuestra infancia y que practicamos constantemente hasta su maestría en la adultez tardía.

¿Entonces qué está pasando? Un factor de estudio sin duda es la disminución alarmante de la atención debido a redes sociales de contenido fugaz como videos, reels, TikTok que son consumibles en segundos o que ahora tenemos la opción de no ver comerciales ni en las películas o los shows de televisión. Pero su población usualmente es joven, aquellos que nacimos en los 90s no crecimos con plataformas como TikTok e Instagram, mucho menos aquellos en los 80s, 70s, 60s, etc. Somos los adultos y sobre todo las generaciones más grandes en los que este fenómeno es más observable. Adultos de cuarenta, cincuenta años que dejan la mano pegada en el claxon del carro porque el de adelante no avanzó inmediatamente después de la luz verde; que son los primeros en rechazar leer un texto completo o que se exaltan porque deben sentarse a esperar su turno, y esos son apenas unos ejemplos.
Si somos nosotros los encargados de educar a las generaciones más jóvenes, ¿por qué no somos los primeros en dar el ejemplo? ¿Cómo nos atrevemos a lanzar la primera piedra contra los adolescentes y niños si no practicamos nosotros mismos la paciencia, y otorgamos el tiempo que merece a las demás personas o situaciones que se encuentran fuera de nuestro control?
La tolerancia, la paciencia y el respeto, es la triada de esencial que nos forma como personas, la piedra angular sobre la que se rige nuestra sociedad y sin duda, por más impersonal y rápida que se vuelva la vida, es nuestra característica como especie empática y pensante; es algo que jamás debemos olvidar.

Querido lector, te invito a ser el cambio que quieres ver en el mundo y practicar, aunque sea de poco en poco la virtud de la paciencia, dejemos este mundo un poquito mejor que como lo encontramos. No olvides dejar un saludo, comentario o sugerencia en nuestras redes sociales. Hasta pronto y ¡Que tu vida esté siempre llena de magia!
En Despertar del Sur

En Diario 21

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