A mi papá
- Luis Enrique Leyva Tapia
- 6 feb
- 3 Min. de lectura

Alberto Cortes escribió y canto un par de canciones, que me recuerdan diversos momentos, era callejero, cuando le dije a mi padre, mi árbol y yo y ahora cuando un amigo se va, canciones que son y se quedan, con todas estas canciones tengo recuerdos para una persona que desde hace unos días ya no está físicamente conmigo, pues mi papá fue llamado a la casa de nuestro Padre eterno.
El, a pesar de no ser su hijo biológico me trato como tal, me cuido como su hijo, me amo como a su hijo, me formo como a su hijo, fui su hijo y lo seré siempre, desde que cumplí 3 años, hasta ahora que tengo casi treinta años, tuve la dice de tenerle como padre a Él, me dio a mis tres mas grandes tesoros que me pudieron dar, a mis hermanos, que ahora caminarán conmigo, además de cuidar y amar a su gran amor que fue su esposa, mi mamá y juntos los cinco ahora caminaremos aquí, pero mi papá nos cuida desde el cielo.
Muchas cosas puedo decir de mi papá, fue un ejemplo de padre, vio por todos sus hijos, aguanto sus desplantes y mentiras respetando sus decisiones, aunque no fueran las correctas y ellos saben bien a que se refiere uno, y sobre la conciencia de ellos caerá siempre, pues se que el se quitaba el pan de la boca con tal de darles todo lo que ellos les pedían, hasta mas con tal de que no les faltara nada.
Un gran ejemplo de docente, académico, formador, desde niño le vi y admire su profesión y múltiples talentos que me pudo enseñar, ahora que ya llevo cinco años de docente digo, wow, el que cumplió 43 años me queda mucho camino que recorrer, aprender, pero sobre todo el no dejar de trabajar que fue su ultimo consejo que me dio, el ser paciente para lograr las metas que uno se proponga.
Un universitario ejemplar, un gran ejemplo de lo que es correcto, su legado vivirá en la Universidad pues siempre será recordado por el corazón y la honradez que ponía en cada actividad, y a pesar de tener oportunidades de hacer cosas no correctas, prefirió ser honrado y no defraudarnos, prefirió ser correcto.
Algo que siempre admire de mi papá fue su paciencia, mucha paciencia y cuando digo mucha es mucha, puesto que nunca lo escuche gritar, o al menos levantar la voz, solamente modulaba su tono de voz y ya con eso sabíamos que se había enojado, pero siempre dispuesto a escuchar, siempre dispuesto a dar un consejo, siempre dispuesto a ayudar.
Maestro, psicólogo, amigo, escritor, economista, y mucho, pero mucho más, fundo programas, eventos, dio catedra y mucho más, pero ahora no me queda nada mas que despedirme temporalmente de él, me toco despedirme de mi papá que partió y me deja mucho que hacer, mucho que pensar, mucho que trabajar, no me deja ganas de perderme o de darme por vencido, me deja ganas de crecer, pues a pesar de que estaba ya en sus últimos momentos pensaba en un compromiso que tenia conmigo, revisarme mi tesis y si, a elva de dedicada mi tesis, pues me vio iniciar, me apoyo a lo largo del camino, pero me dio las herramientas para poder seguir solo, pero siempre de su lado.
No me despido de mi papá, no es un adiós, es un hasta siempre, muchas gracias por todo, con amor para mi papá, el Mtro. Mauro Betancourt Chávez.
Diario 21

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