Sopa de Piedra: Un Agasajo a las Mujeres
- Liliana Cecilia Peraza Arias
- 13 jun 2022
- 2 Min. de lectura
A través de la historia de México -y sobre todo en los tiempos previos a los españoles- la mujer ha representado objeto de admiración y devoción para muchas familias. Nuestras raíces le pintan como una criatura pasos más cerca de los dioses por su habilidad para crear vida y en muchas comunidades aún se fija una estructura matriarcal para las dinámicas familiares.
Querido lector, en esta ocasión te vengo a compartir una tradición que ha sido pasada con mucho cariño y amor de mano en mano y de plato en plato desde la época prehispánica: la sopa de piedras.
Con cuna en Tuxtepec, Oaxaca; la comunidad chinanteca desarrolló mucho tiempo atrás los fundamentos para la preparación de alimentos con fuego y rocas. Este platillo consiste en un caldo principalmente de marisco y pescado con vegetales y hierbas de olor. El nombre se le atribuye a este método de preparación en el cual las piedras de río -una vez que han sido cuidadosamente seleccionadas y lavadas- se calientan al rojo vivo para dejarlas caer dentro de los cuencos de jícara con todos los ingredientes crudos. La espera es de unos cuantos segundos, el calor hace hervir de inmediato la sopa con un chillido y un fragante humo que te deja salivando.

Marcia Brown escribió en 1947 Stone Soup, un cuento sobre tres soldados que lograban que los lugareños condimentasen una sopa de piedras hasta que consiguieron un caldo completamente formado y que ella enfocó para relatar la necesidad de apoyo en Inglaterra después de los estragos de la guerra. Cuento que se adaptaría en varios idiomas después como una fábula infantil donde un viajero logra unir a la comunidad con dicha sopa de piedras para hacer frente al hambre y la escasez, mediante trabajo en equipo; en esta ocasión, vemos como este caldo prehispánico vuelve a ser nexo entre las personas como un regalo de amor.
Hasta la fecha, en Oaxaca la comunidad chinanteca da continuidad a esta tradición donde su preparación es exclusiva por hombres. Se dividen las tareas de pescar, recolectar y lavar las piedras, ensamblar el caldo y cocinarlo; al final este es llevado a la mesa para las mujeres como símbolo de respeto, admiración, devoción y sobre todo, como agradecimiento por todo lo que hacen.
Pescado, camarones, jaiba, jitomate, cebolla, chile verde, epazote, cilantro y sal; son algunos de los ingredientes que podemos encontrar en este delicioso patrimonio cultural que, sin duda alguna, vale la pena probar.


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Hasta la próxima, ¡Que tu vida esté siempre llena de magia!
Que interesante que este procedimiento realmente exista, un artículo realmente enriquecedor. Saludos